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Las dosis altas como dosis terapéuticas

Mtro. Rodrigo Pérez Novelo

A través del tiempo, y derivado de la investigación clínica, la dosis estándar para el tratamiento de patologías con células madre ha evolucionado. Hoy en día, la mayor parte de los autores convergen hacia protocolos que se centran en dosis de células madre de alrededor de 1 millón por kilogramo de peso para el tratamiento de enfermedades crónico degenerativas o de origen autoinmune; aplicadas vía intravenosa como trasplante alogénico.

 

Si bien entonces, la dosis estándar se centra en torno a los 100 millones de células madre para un adulto sano de peso normal, surge la pregunta de si es posible, y en qué casos es necesario aplicar dosis más altas. En esta entrada del blog, analizaremos estas preguntas.

 

Primeramente, las células madre o células troncales mesenquimales no se presentan ante nuestro sistema inmune como una amenaza. Por ende, no existe una dosis letal tóxica o, al menos en humanos, no se han observado efectos secundarios a largo plazo directamente relacionados con la aplicación de dosis más altas de células; por cual, no existe un punto, como con los medicamentos, en el que se pueda poner en riesgo la vida del paciente a causa de la dosis.

 

Así que, si bien es seguro para el paciente administrar dosis altas, la aplicación de éstas está generalmente recomendada en casos puntuales. A continuación daremos algunos ejemplos:

 

En enfermedades de origen genético que afecten al sistema músculo-esquelético, se recomiendan dosis de 200 millones o más, con refuerzos en periodicidad mensual a trimestral, para lograr contrarrestar el rápido avance de este tipo de enfermedades. Puesto que las células madre no modifican el genoma de las células, la enfermedad persistirá y seguirá progresando, pero éstas brindarán al paciente la oportunidad de una mejor calidad de vida y un progreso más lento y menos molesto de la enfermedad.

 

En situaciones donde se requiere generar una rápida inmunomodulación, como la infección activa por un virus, o en casos en los que un paciente necesite modular de manera positiva al sistema inmune, se aplican dosis de 200 millones o más. Esto permite una reacción inmune más rápida, ya que hay más células madre en el torrente sanguíneo, comunicándose con las células del sistema inmune y activándolas.

 

En pacientes terminales, donde la medicina ya no puede ofrecer alternativas, se utilizan dosis de 200 o más millones de células, esperando que generen un cambio positivo en el paciente o le permitan mejorar la calidad de vida.

 

En situaciones en las cuales el paciente no pueda realizar aplicaciones con una cierta periodicidad se recomienda realizar aplicaciones de 200 millones o más, a manera de que el paciente pueda beneficiarse del efecto adicional de una dosis por encima de la terapéutica.

 

Protocolos específicos para los cuales está comprobado el beneficio de dosis altas, en los cuales llegan a utilizarse hasta 1,000 millones de células en un individuo adulto de talla normal.

 

En situaciones puntuales, donde el paciente comprende el beneficio de dosis terapéuticas por encima del promedio, podemos aplicar células adicionales, sin generar efectos adversos para el paciente. En estos casos, el paciente debe comprender que, tras pasar los 250 millones de células, los beneficios adicionales se vuelven cada vez más marginales.

 

En torno a este último punto, es importante comentar cómo reacciona el potencial terapéutico, ya que, una vez superada la dosis estándar, el beneficio para el paciente comienza a ser más marginal, lo que puede observarse en el gráfico que se presenta a continuación. Este gráfico ha sido elaborado por Mocell, de manera simplificada, para propósitos de este blog.

 

Tomando como base un efecto terapéutico de 1 (dosis ideal para el paciente), podemos ver cómo administrando hasta 100 millones, la velocidad con la que aumenta la curva es mucho más rápida que en dosis superiores.

En términos prácticos lo que debemos leer de la gráfica es:

 

 

Entre 0 y 100 millones el duplicar la dosis duplica el efecto terapéutico. Es decir, el paciente verá el doble de beneficio con una dosis de 100 millones que con una de 50 millones.

 

Sin embargo, para mejorar el efecto terapéutico de una dosis de 100 millones en un 50% (alcanzar 1.5 en el eje vertical) es necesario utilizar 250 millones, y para duplicarlo (alcanzar el 2 en el eje vertical) es necesario aplicar 1,000 millones.

 

Además, el rango de error (las barras verticales en cada punto) aumenta; por lo que no siempre un paciente se verá más beneficiado por dosis más altas; sino por dosis constantes, espaciadas en intervalos de tiempo de 1-3 meses; salvo, por supuesto, la situaciones puntuales mencionadas anteriormente.

 

Si tienes alguna duda sobre qué dosis corresponde a algún tipo de padecimiento específico, no dudes en contactarnos a través de WhatsApp o redes sociales, donde con gusto te atenderemos y te explicaremos, de manera personalizada, qué dosis te recomendamos de acuerdo a nuestra experiencia y a la literatura indexada disponible.

 

 

Referencias:

 

Lvovs, D.; Favorova, OO; Favorov, AV (Abril de 2012). “Un enfoque poligénico para el estudio de enfermedades poligénicas”. Acta Naturae. 4 Referencia, Genética Inicio. “¿Cuáles son las diferentes formas en que se puede heredar una condición genética?”. Referencia casera de la genética.

Yoshiura K; Kinoshita A; Ishida T; et al. (Marzo de 2006). “Un SNP en el gen ABCC11 es el determinante del tipo de cerumen humano”. Mitton, Jeffery B (Mayo 2002). “Heterozygous Advantage”.

Poolman EM, Galvani AP (Febrero 2007). “Evaluación de agentes candidatos de presión selectiva para la fibrosis quística”

Therapeutic doses for stem cells. Universidad de Miami.