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Sueroterapia – Cloruro De Magnesio

Mtro. Rodrigo Pérez Novelo

A continuación presentaremos en una serie de publicaciones semanales los diversos agentes quelantes de Mocell así como su mecanismo de acción y contraindicaciones. Esta semana presentaremos el glutatión.

Protocolo para administrar el Glutatión

 

La glutatión es un potente antioxidante. La efectividad de otros antioxidantes como la vitamina C y E dependen del glutatión. Por tanto una deficiencia en el glutatión produce una oxidación celular, declive del organismo y la salud.

 

La glutatión es un tripéptido que se produce naturalmente en el organismo, donde es conformado en base a las moléculas individuales de sus 3 componentes: glicina, ácido glutámico y cisteína.

 

El sistema inmunológico depende del glutatión para funcionar correctamente, particularmente en la creación de linfocitos T, la principal línea de defensa del organismo contra bacterias, hongos, virus parásitos, carcinógenos, etc. Una deficiencia en el glutatión debilita al sistema inmune y produce un aumento en toxinas haciéndonos más propensos a desarrollar enfermedades crónicas degenerativas.

 

Además desacelera los procesos de envejecimiento y puede contribuir a mejorar los signos y síntomas de algunas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson y esclerosis múltiple y es agente quelante de metales pesados como el mercurio, cadmio, arsénico y hierro; haciéndolos solubles en agua y facilitando su excreción.

 

Entre sus otras propiedades, disminuye los efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia y apoya a reducir el estrés oxidativo en pacientes con VIH. El glutatión también es coadyuvante para contrarrestar los efectos dañinos del acetaldehído que es el mayor producto del metabolismo del alcohol y a combatir el cansancio y la fatiga crónica del síndrome de fatiga crónica y fibromialgia.

 

El equilibrio adecuado del glutatión en la sangre incrementa la producción del factor de crecimiento insulínico (IGF-1) tipo 1, apoyando a pacientes con diabetes y retrasando el envejecimiento celular, así mismo, disminuye la presencia de la proteína C reactiva implicada en los procesos inflamatorios.

 

La mejor manera de administrar por lo tanto el glutatión es por vía intravenosa, mediante sueroterapia, junto con otras vitaminas y minerales como la vitamina C., zinc, magnesio etc.

 

Esta sueroterapia se administra de una a dos veces por semana según el grado de estrés oxidativo en el que se encuentre el paciente. El número de sesiones también es variable, pero se necesitan un mínimo de 6 sesiones.

 

En  pacientes con cáncer, por ejemplo se necesitan unas 20 sesiones, dos veces por semana.

 

En personas sanas que no tengan ninguna patología también se pueden administrar de manera preventiva como terapia antienvejecimiento. En este caso bastaría con 6 sesiones una vez por semana.