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Medicina regenerativa en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares representan actualmente la principal causa de mortalidad a nivel mundial y en México, superando a otras patologías crónicas como la diabetes y el cáncer. Este grupo de enfermedades comprende diversos trastornos que afectan al corazón y al sistema vascular, entre ellos la cardiopatía coronaria, los accidentes cerebrovasculares y las cardiopatías de origen reumático. Se estima que más del 80 % de las muertes asociadas a enfermedades cardiovasculares se deben a eventos coronarios y cerebrovasculares, y una proporción significativa ocurre de manera prematura.

Entre los factores de riesgo más relevantes se encuentran aquellos relacionados con el estilo de vida, como una alimentación inadecuada, la falta de actividad física, el consumo de tabaco y la ingesta excesiva de alcohol. Estos factores pueden desencadenar alteraciones metabólicas como hipertensión arterial, hiperglucemia, dislipidemias, así como sobrepeso y obesidad, contribuyendo de manera directa al desarrollo y progresión de la enfermedad cardiovascular.

Ante este panorama, la búsqueda de estrategias terapéuticas innovadoras y menos invasivas ha cobrado especial relevancia. En este contexto, la medicina regenerativa ha emergido como una alternativa prometedora, destacando el uso de células troncales mesenquimales (CTM) y de los exosomas derivados de estas, debido a su potencial para la reparación y regeneración del tejido dañado.

Células troncales mesenquimales

Las células troncales o madre mesenquimales (CTM) constituyen un grupo particular de células indiferenciadas caracterizadas por su elevada capacidad proliferativa. Estas células poseen dos propiedades esenciales: la autorrenovación, que les permite generar células idénticas a las originales, y la capacidad de diferenciarse en distintos tipos celulares especializados. En general, las CTM son consideradas multipotenciales, ya que pueden dar origen a diversos linajes celulares derivados de tejidos adultos (Mayani, 2003).

Exosomas: mensajeros de la comunicación celular

Los exosomas son pequeñas vesículas extracelulares liberadas por la mayoría de las células, incluidas las CTM, y se encuentran ampliamente distribuidos en distintos biofluidos, como sangre, orina, saliva, leche materna y líquido amniótico, entre otros. Debido a su papel natural en la comunicación intercelular y a su alta biocompatibilidad, los exosomas han sido propuestos como vehículos eficaces para la transferencia de información biológica.

Estas vesículas transportan una variedad de moléculas bioactivas, incluyendo proteínas, ARN mensajero (ARNm), microARN (miARN), citocinas y factores de crecimiento. A través de esta carga molecular, los exosomas participan activamente en la señalización celular y en la regulación de procesos fisiológicos y patológicos. Además, se ha demostrado que pueden funcionar como biomarcadores de enfermedades y, potencialmente, como agentes terapéuticos por sí mismos.

Mecanismo de acción de las células troncales mesenquimales en enfermedades cardiovasculares

Diversas investigaciones han demostrado que, bajo condiciones específicas, las CTM poseen la capacidad de transdiferenciarse en cardiomiocitos funcionales, tanto en modelos experimentales in vitro como in vivo. Este hallazgo ha generado un notable interés en la medicina regenerativa cardiovascular, al abrir la posibilidad de restaurar el tejido cardíaco dañado tras un infarto agudo de miocardio.

Se ha demostrado que las CTM pueden formar de nuevos cardiomiocitos dentro del miocardio. De particular relevancia es el hecho de que estas células no solo adquieren características estructurales propias del tejido cardíaco, sino que también logran integrarse funcionalmente, estableciendo conexiones eléctricas con el miocardio nativo a través de uniones comunicantes mediadas por conexina-43.

No obstante, en la actualidad se considera que la mayor parte de los beneficios terapéuticos observados tras la administración de CTM en enfermedades cardiovasculares se deben principalmente a sus efectos paracrinos. Estos incluyen la liberación de factores que modulan la respuesta inflamatoria, estimulan la angiogénesis y favorecen la reparación y supervivencia del tejido cardíaco.

Mecanismo de acción de los exosomas en enfermedades cardiovasculares

La mayoría de los estudios enfocados en el uso terapéutico de exosomas se han centrado en aquellos derivados de células troncales mesenquimales. Estos exosomas ejercen sus efectos cardioprotectores principalmente mediante mecanismos paracrinos, influyendo en la función y supervivencia de las células del miocardio.

Entre sus principales acciones se encuentran la reducción de la apoptosis, la disminución del daño celular asociado a procesos de autofagia y la atenuación del estrés oxidativo. Asimismo, contribuyen a la restauración del metabolismo energético del corazón y a la activación de vías de señalización que promueven la supervivencia celular, lo que se traduce en una mejora tanto estructural como funcional del tejido cardíaco tras un evento isquémico.

Adicionalmente, los exosomas derivados de células sanas con propiedades antiinflamatorias contienen moléculas capaces de prevenir la formación de lesiones en los vasos sanguíneos. En conjunto, los exosomas actúan como auténticos mensajeros celulares que reflejan el estado fisiológico de la célula de origen y pueden influir positiva o negativamente en la progresión de las enfermedades cardiovasculares.

Los factores secretados por las CTM, así como los exosomas que estas liberan, han demostrado mejorar procesos clave como la diferenciación hacia el linaje cardíaco, la angiogénesis, la cicatrización antifibrótica, la modulación de la respuesta inflamatoria y la inmunorregulación del tejido dañado. De manera particular, se ha observado que la carga molecular de los exosomas de CTM disminuye la apoptosis, promueve la reparación de cardiomiocitos lesionados, estimula su proliferación y favorece el reingreso al ciclo celular.

Conclusión general

El desarrollo de terapias basadas en exosomas y células troncales mesenquimales para la revascularización y regeneración cardíaca muestra un futuro altamente prometedor y avanza de forma acelerada. Un paso fundamental en este proceso es la identificación precisa de sus mecanismos de acción y efectos terapéuticos específicos, objetivo central de múltiples investigaciones actuales orientadas a mejorar la recuperación y rehabilitación del tejido cardíaco dañado.

Referencias:
1. Majka, M., Sułkowski, M., Badyra, B., & Musiałek, P. (2017). Concise review: Mesenchymal stem cells in cardiovascular regeneration: Emerging research directions and clinical applications. Stem Cells Translational Medicine, 6(10), 1859–1868. https://doi.org/10.1002/sctm.17-0057
2. Bagno, L., Hatzistergos, K. E., Balkan, W., & Hare, J. M. (2018). Mesenchymal stem cell-based therapy for cardiovascular disease: Progress and challenges. Circulation Research, 123(2), 137–156. https://doi.org/10.1161/CIRCRESAHA.118.311146
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4. Shojaei, S., Mirhosseini, S. A., Mousavi, A., Zooravar, D., Ranjbar, M., Aghajani, S., & Attar, A. (2025). The effect of exosome-related therapy in cardiac revascularization procedures: A systematic review. BMC Cardiovascular Disorders, 25(793). https://doi.org/10.1186/s12872-025-05249-8