Esclerosis Múltiple: Potencial Terapéutico de las Células Troncales Mesenquimales y sus Exosomas
La esclerosis múltiple (EM), considerada la discapacidad neurológica más frecuente, es un trastorno mediado por mecanismos autoinmunes que afecta al sistema nervioso central (SNC) y suele provocar incapacidades físicas, cognitivas y alteraciones neurológicas importantes en adultos jóvenes, esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a mujeres que a hombres y su prevalencia varía geográficamente, alcanzando aproximadamente 120 casos por cada 100,000 habitantes
La etiología de la EM aún no está completamente definida; sin embargo, se considera una enfermedad multifactorial en la que intervienen predisposición genética y factores ambientales asociados con el desarrollo de EM se incluyen infecciones virales y bacterianas como el virus de Epstein-Barr (EBV), herpes virus humano tipo 6 y Mycoplasma pneumoniae de la misma manera el tabaquismo, la deficiencia vitamínica, dieta y exposición a radiación ultravioleta.
La inflamación de la sustancia blanca y gris del sistema nervioso central (SNC), provocada por la infiltración focal de células inmunes y la liberación de sus citocinas, representa uno de los eventos iniciales en el desarrollo del daño asociado con la esclerosis múltiple (EM). Diversas investigaciones indican que las células T helper (Th o CD4+) y las respuestas inmunes adaptativas, activadas por la interacción entre células presentadoras de antígenos (APCs) y linfocitos T, desempeñan un papel fundamental tanto en el inicio como en la progresión de la enfermedad.
Cuando moléculas asociadas a patógenos se unen a receptores tipo Toll presentes en las APCs, se estimula la producción de citocinas específicas como IL-12, IL-23 e IL-4. Estas citocinas inducen la diferenciación de células CD4+ hacia distintos fenotipos, incluyendo Th1, Th2 y Th17. Las células Th1 producen interferón gamma (IFN-γ) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), citoquinas proinflamatorias clave para la inmunidad innata y adaptativa, que favorecen procesos inflamatorios al inhibir la diferenciación de células. Por otra parte, las células Th17 producen citocinas como IL-17, IL-21, IL-22 e IL-26, asociadas con respuestas inflamatorias persistentes.
Los linfocitos B también participan activamente en la patogénesis de la EM, ya que pueden producir tanto mediadores proinflamatorios, como TNF-α y TGF-β, como citocinas antiinflamatorias, entre ellas IL-10, ejerciendo así un papel dual en la enfermedad. Además, se ha identificado la presencia de células T CD8+ en lesiones características de EM, las cuales contribuyen al daño mediante la liberación de proteínas citolíticas, aumento de la permeabilidad vascular, daño a células gliales y promoción de la muerte de oligodendrocitos.
Factores ambientales o agentes infecciosos pueden presentar similitud estructural con componentes de la mielina, lo que favorece respuestas autoinmunes dirigidas contra la vaina de mielina. Como consecuencia, se produce una destrucción progresiva de esta estructura protectora debido a zonas multifocales de inflamación generadas por infiltración de linfocitos T, macrófagos y pérdida de oligodendrocitos. Este proceso conduce a la formación de placas en el SNC compuestas por células inflamatorias, sus productos, axones desmielinizados o seccionados, y astrogliosis tanto en sustancia blanca como gris. Estas lesiones alteran la transmisión adecuada de los impulsos nerviosos y provocan disfunción neuronal, manifestándose clínicamente con alteraciones autonómicas, déficits sensoriomotores, trastornos visuales, ataxia, fatiga, deterioro cognitivo y problemas emocionales.
El tratamiento inicial suele basarse en fármacos modificadores de la enfermedad, como interferón-β y acetato de glatiramero. Aunque estos tratamientos ayudan a aliviar síntomas, no detiene completamente la neurodegeneración progresiva.
Por ello, actualmente se ha planteado la medicina regenerativa basada en Células Troncales Mesenquimales como una estrategia terapéutica prometedora.
El uso terapéutico de las células troncales mesenquimales, son utilizadas en EM por sus propiedades inmunomoduladoras y neuroprotectoras.
Las células troncales mesenquimales poseen una alta capacidad secretora y su secretoma incluye una fracción soluble y otra vesicular. La fracción soluble contiene numerosos factores neurotróficos, quimiocinas y citocinas, incluyendo IL-6, IL-10, PGE2, CXCL-10, GDNF, BDNF, VEGF, FGF, HGF, NGF e IGF-1/2 . Se ha demostrado que el secretoma de MSCs reduce la inflamación mediante inhibición de células T y modulación de macrófagos, disminuyendo citocinas proinflamatorias y mejorando resultados en modelos murinos de EM. Ademas, favorece la remielinización al promover la diferenciación de oligodendrocitos.
Mientras tanto los exosomas derivados de Células Troncales Mesenquimales de endometrio pueden inhibir la polarización microglial hacia el fenotipo M1 proinflamatorio, promover el fenotipo M2 antiinflamatorio y aumentar la secreción de citocinas antiinflamatorias como IL-10 y TGF-β, mejorando síntomas neuroconductuales, inflamación y desmielinización
Además, se ha observado que incrementan el contenido de mielina, niveles de células precursoras de oligodendrocitos y células madre neurales, además de reducir el estrés oxidativo. Estos exosomas contienen altos niveles de miR-219, un microARN esencial para la maduración de oligodendrocitos y la formación y mantenimiento de mielina compacta.
Estos hallazgos han impulsado investigaciones orientadas al uso de exosomas como una fuente terapéutica escalable para promover remielinización y neuroprotección.
En conclusión, la esclerosis múltiple continúa representando un importante desafío terapéutico debido a su naturaleza autoinmune, neuroinflamatoria y neurodegenerativa, así como a las limitaciones de los tratamientos convencionales, los cuales principalmente reducen recaídas y síntomas sin detener de manera definitiva la progresión del daño neuronal. En este contexto, las células troncales mesenquimales (CTM) y, especialmente, sus exosomas, han emergido como estrategias innovadoras dentro de la medicina regenerativa por su capacidad para actuar sobre múltiples mecanismos patológicos involucrados en la EM.
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