Discapacidad visual y potencial terapéutico de los exosomas en enfermedades corneales
La discapacidad visual se produce cuando una alteración ocular compromete de manera parcial o total las funciones del sistema visual. De acuerdo con el Informe Mundial sobre la Visión de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019), aproximadamente 2.2 mil millones de personas en el mundo presentan algún grado de deterioro visual. Dentro de este panorama, las enfermedades de la córnea representan la tercera causa principal de discapacidad visual a nivel global.
Diversas patologías corneales, como cicatrices y opacidades corneales, ojo seco, queratitis, queratocono, distrofias corneales, infecciones herpéticas, conjuntivitis cicatrizante, fibrosis corneal, síndrome de Stevens–Johnson y el síndrome endotelial iridocorneal, afectan de manera significativa la transparencia y funcionalidad de la córnea, comprometiendo la visión normal.
En México, se estima que más de dos millones de personas padecen alguna enfermedad visual, y que cerca del 80 % de los casos de ceguera podrían prevenirse mediante el diagnóstico y tratamiento oportuno de patologías como cataratas, glaucoma y retinopatía diabética. Este contexto ha impulsado el desarrollo de estrategias terapéuticas menos invasivas y con mayor capacidad regenerativa, entre las cuales destaca el uso de exosomas como una alternativa emergente para la reparación y regeneración corneal.
Fisiología de la córnea

La córnea es un tejido altamente especializado, transparente y avascular, localizado en la región anterior del ojo. Su función principal es permitir el paso de la luz hacia el interior del globo ocular y contribuir de manera significativa al poder refractivo del ojo. Estructuralmente, la córnea está compuesta por tres capas principales: epitelio, estroma y endotelio.
El epitelio corneal constituye la capa más externa y está formado por múltiples estratos de células epiteliales. Esta capa actúa como una barrera protectora frente a agentes externos, mantiene la transparencia corneal y proporciona una superficie lisa que facilita la difusión de oxígeno desde la película lagrimal.
El estroma, que representa la mayor parte del grosor corneal, está constituido principalmente por colágenos, proteoglicanos y glicoproteínas, junto con una población especializada de células conocidas como queratocitos. La organización altamente ordenada de estos componentes es esencial para la transparencia del tejido.
Las células madre epiteliales corneales se localizan en el limbo, la zona de transición entre la córnea y la conjuntiva, y desempeñan un papel fundamental en la renovación y homeostasis del epitelio corneal. La pérdida o disfunción de estas células conduce a la invasión del epitelio conjuntival y a la neovascularización corneal, lo que puede resultar en una pérdida visual severa.
Exosomas: características generales
Los exosomas son pequeñas vesículas extracelulares (EVs) de origen endosomal que participan activamente en la comunicación intercelular. Debido a su biocompatibilidad y a su función fisiológica como transportadores de señales biológicas, han despertado un creciente interés como herramientas terapéuticas.
Estas vesículas son liberadas por la mayoría de los tipos celulares, incluidas las células troncales mesenquimales (CTM), y se encuentran presentes en diversos biofluidos, como sangre, orina, saliva, líquido sinovial, bilis, leche materna, líquido amniótico y semen.
Los exosomas derivados de CTM contienen una compleja carga molecular compuesta por proteínas, ARN mensajero (ARNm), microARN (miARN), lípidos bioactivos, citocinas y factores de crecimiento. Su función principal consiste en transferir esta información biológica a las células receptoras, modulando procesos celulares clave. Además, se ha demostrado su utilidad potencial como biomarcadores de enfermedad y como agentes terapéuticos libres de células.
Mecanismo de acción de los exosomas en la córnea
Diversos estudios han demostrado que los exosomas poseen un notable potencial terapéutico en el tratamiento de enfermedades corneales, al promover la regeneración tisular, modular la inflamación y favorecer la cicatrización.
Los exosomas derivados de células troncales mesenquimales, han demostrado acelerar significativamente la cicatrización del epitelio corneal. Este efecto se atribuye a la carga bioactiva que transportan, la cual estimula la proliferación y migración celular, procesos esenciales en la reparación de heridas.
Los exosomas ejercen un efecto citoprotector al reducir la apoptosis de células corneales sometidas a estrés oxidativo, inflamación o daño mecánico. La entrega de miARN antiapoptóticos y proteínas reguladoras favorece la supervivencia celular y preserva la estructura del tejido corneal durante el proceso de reparación, de la misma manera facilitan la comunicación entre células epiteliales, queratocitos y células endoteliales, coordinando respuestas celulares que permiten la restauración de la homeostasis corneal. Esta interacción es clave para la adaptación del tejido ante el daño.
Y por último los exosomas participan en la regulación del equilibrio angiogénico al modular la expresión de factores pro y antiangiogénicos, favoreciendo la inhibición del crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el tejido corneal.
Conclusiones y perspectivas
La integridad funcional de la córnea es esencial para la salud visual, ya que este tejido desempeña un papel fundamental en la transparencia ocular y en la correcta entrada de la luz al ojo. Sin embargo, las enfermedades y lesiones corneales continúan siendo una de las principales causas de discapacidad visual a nivel mundial, con un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.
En este contexto, los exosomas han emergido como una estrategia innovadora dentro de la medicina regenerativa ocular. Gracias a su capacidad para transportar moléculas bioactivas y modular procesos biológicos fundamentales, los exosomas favorecen la cicatrización epitelial, reducen la inflamación, estimulan la proliferación y migración celular y regulan la neovascularización corneal.
Su naturaleza biocompatible y su uso como terapia libre de células los posicionan como una alternativa prometedora frente a tratamientos convencionales más invasivos. En particular, su potencial para restaurar la homeostasis corneal en condiciones donde las células madre limbares se encuentran comprometidas refuerza su valor clínico.
En conjunto, los avances en la investigación y aplicación de exosomas abren nuevas perspectivas para el tratamiento de enfermedades corneales, con la posibilidad de desarrollar terapias más seguras, eficaces y con un alto potencial regenerativo, capaces de transformar el futuro de la atención oftalmológica y contribuir a la reducción global de la discapacidad visual.
Referencias Bibliográficas:
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